Escuela
de Padres - Introducción
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La
educación de los hijos siempre ha sido tarea difícil
para la que, en la mayoría de los casos, no estamos, o no
nos sentimos, suficientemente preparados. Si el cuidado de los aspectos
básicos (alimentación, higiene, salud...) ya es motivo
de preocupación, a ello se suma la tarea continuada de tratar
de favorecer el desarrollo de todas las potencialidades de nuestros
hijos e hijas.
La educación, en todo caso, es un riesgo. No son procesos
matemáticos, ni existen recetas infalibles. Al educador se
le pueden exigir ideas claras y actitudes de acuerdo con ellas.
Pero un niño no es un robot al que se programa y responde
de acuerdo con la programación. Gracias a Dios. Por eso,
a un educador no se le pueden pedir cuentas de los frutos, pero
sí de su dedicación, de su coherencia, del esfuerzo
por clarificar objetivamente sus ideas.
Esta tarea, o mejor, conjunto de tareas, son muy complejas. Por
ello, y también debido a los cambios que tienen lugar en
nuestra sociedad, con sus ventajas e inconvenientes, se hace necesaria
una mayor colaboración escuela-familia. Es preciso que las
escuelas abran sus puertas y se establezcan estructuras donde las
familias y el profesorado puedan debatir, formarse conjuntamente,
con la finalidad última de favorecer una educación
para el desarrollo de sus hijos, desarrollo equilibrado, y no sólo
de los aspectos más tradicionalmente atendidos en el ámbito
escolar; así como con el objetivo de prevenir la aparición
de distintos tipos de dificultades.
Una "ESCUELA DE PADRES" es un plan sistemático
de formación para padres en los aspectos psicopedagógicos
y ambientales que se desarrolla a lo largo de un periodo relativamente
extenso de tiempo.
Siendo éste un foro de encuentro y formación que propicia
la educación en valores de los hijos en el entorno social
en que se desenvuelven en la actualidad, con una activa participación
de sus progenitores, propiciando el encuentro, el diálogo
y el respeto entre unos y otros.
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